La comunidad del Colegio Agustiniano Cristo Rey abraza con el corazón a cada uno de sus miembros en estos momentos tan difíciles. No están solos.
El Servicio de Psicología desea compartir con la comunidad de padres, madres y representantes una serie de recomendaciones para acompañar a los niños, niñas y adolescentes en sus procesos de duelo.

Antes que nada, ¿Qué es el duelo?
El duelo es una respuesta natural ante cualquier pérdida significativa. En este momento, como país, enfrentamos dos realidades dolorosas:

Ambas pérdidas quiebran nuestra rutina y nuestro sentido de seguridad. Es completamente válido sentir un dolor profundo tanto por perder la estabilidad física como por la partida de un ser querido.

¿Qué podemos sentir en estos momentos?
No hay una forma «correcta» o «incorrecta» de vivir esto. Es esperado que tanto adultos como niños experimenten:

Recuerde: Sentirse abrumado es una respuesta normal ante una situación completamente anormal.
Los niños y adolescentes no siempre saben cómo expresar lo que sienten. Algunos se vuelven más apegados o demandantes, mientras que otros se encierran en el silencio o la irritabilidad. Ninguna reacción está mal; simplemente son sus formas de procesar el shock.

Cuidarte para cuidar
Padre, Madre y Representante: No puedes sostener a otro si tú te estás derrumbando. Para acompañar a tus hijos, necesitas abrir un espacio para ti:

Reconocer que no tienes la respuesta o la solución a todo lo que afecta a tu familia en este momento, disminuye tu carga emocional. Tu presencia calmada es lo más valioso. Ser consciente de tus emociones y pedir ayuda no es un signo de debilidad, es un acto de responsabilidad.

¿Cómo acompañar a los niños, niñas y adolescentes?
– Habla con la verdad: Usa palabras sencillas y adaptadas a su edad. Evita metáforas confusas como «se durmió para siempre» . No prometas cosas que no puedes cumplir; evita afirmaciones como “tranquilo, no va a volver a temblar” o “no pasa nada, no va a fallecer nadie más”.
– Valida sus emociones: Si tienen miedo o lloran, no les digas «no llores» o «tienes que ser fuerte». Es mejor decirles: «Está bien sentirte así, yo también estoy triste/asustado» . Acompañar no significa tener todas las respuestas ni solucionar el dolor mágicamente; es abrazar el silencio, escuchar sin juzgar y recordarles que están a salvo aquí y ahora.
– Mantén rutinas dentro de lo posible: La estructura les devuelve la sensación de control. Intenta mantener los horarios de alimentación y sueño, así como las rutinas de aseo. Invítalos a colaborar en tareas sencillas del hogar, como la preparación de los alimentos.
– Permite el tiempo de juego: Mediante el juego, los niños expresan sus emociones y procesan el mundo. Si juegan, no significa que sean indiferentes; es la manera que tienen para poner orden en su mente. Jugar con ellos es cuidar su salud mental.
– Involúcralos (si así lo desean): Permíteles hacer dibujos, cartas o rituales sencillos para despedirse de ese ser querido, de sus pertenencias o de su antiguo hogar.
– Encontrar refugio en la fe: En momentos de gran incertidumbre, las creencias son un ancla. No teman refugiarse en la oración o buscar consuelo en la palabra de Dios.

Consideraciones finales y líneas de ayuda externa:
Sabemos que el dolor y la ansiedad no tienen horario. Si necesita hablar con un profesional de inmediato, puede comunicarse con los siguientes servicios nacionales de apoyo y primeros auxilios psicológicos:

Ante este evento tan difícil y complejo, es esperable experimentar síntomas físicos y emocionales de ansiedad, miedo e incertidumbre durante las primeras semanas. Sin embargo, si estos síntomas se presentan con una intensidad desbordante o se vuelven persistentes en el tiempo (por ejemplo: ataques de pánico, dificultad severa para dormir o comer, pesadillas reiteradas o un miedo paralizante), es fundamental acudir a una consulta de atención psicológica clínica individualizada.
Cualquier duda o comentario adicional, no dude en contactarnos mediante el correo electrónico: psicologia@acr.edu.ve
Estamos con ustedes. Sanaremos juntos.

